Mucha gente solía pensar que trabajar desde casa era un sueño. La palabra clave es «solía». Los empleados que se pasaron décadas encadenados a un escritorio corporativo todo el día soñaron alguna vez con sus afortunados colegas que tenían el privilegio de realizar conferencias telefónicas en pijama. Mejore su productividad con buen material de oficina de selfpaper!

Mantener un espacio de trabajo regular

La primera clave para el éxito de la oficina en casa es tener -y usar- realmente tu oficina en casa. Sin duda, puede ser tentador levantarse y escribir unos cuantos correos electrónicos desde la cama con el teléfono. O prolongar la pausa del almuerzo durante unas horas mientras te pones al día con la televisión de mala calidad en el sofá y realizas tareas administrativas. Nadie se enterará. Pero estos descansos de la rutina deben ser un capricho de vez en cuando, no la norma. Establece un lugar fijo en el que hacer las cosas y cíñete a él en la medida de lo posible. De lo contrario, toda tu casa empezará a parecerse a un lugar de trabajo, y cada vez será más difícil trabajar con eficacia.

Cumplir un horario

Más importante que el dónde es el cuándo. No puedes caer en la trampa de trabajar en horas extrañas o quedarte conectado toda la noche. Es muy fácil hacerlo. Sin un desplazamiento para separar las cosas, puede ser difícil delimitar la vida laboral de la vida doméstica. Pero es esencial mantener la separación. Intenta recordar que nunca acabarás con todo. En realidad, esto no es diferente de la oficina, pero al final no tienes más remedio que salir. Así que, independientemente de lo que exijan los plazos, intenta siempre cerrar el ordenador a las 5 de la tarde (o cuando te venga bien) y cumple ese horario lo más estrictamente posible cada día.

Rodéate de creatividad

Una gran ventaja de trabajar en casa es que es tu casa. Nadie puede decirte lo que tienes que hacer. Y nadie está ahí para juzgarte por el aspecto de tu espacio de trabajo. ¿Es un entorno de aspecto tradicionalmente profesional? A quién le importa. No te preocupes por los demás y limítate a rodearte de lo que es importante. Haz que tu oficina en casa se adapte a tu personalidad con fotos familiares, obras de arte, colores creativos y cualquier otro elemento que fomente la creatividad. Y no te olvides de las plantas. Todas las plantas que puedas. Ninguna otra cosa puede marcar la diferencia para animar una habitación.

Mantente conectado con el mundo

El drama del lugar de trabajo puede causar estrés. Pero seamos sinceros: mientras no se trate de un entorno tóxico, todos los cotilleos y las dinámicas interpersonales también pueden ser un poco divertidos. Realmente, el lugar de trabajo es un sitio que nos encanta odiar. Y luego están tus amigos de verdad. Si te quedas en casa aislado, empezarás a echarlos de menos.

Las modernas herramientas tecnológicas de colaboración son sin duda estupendas para la productividad. Pero tampoco serás productivo a largo plazo si empiezas a rebotar contra las paredes y te vuelves un poco loco. Todos necesitamos algún tipo de conexión humana, así que asegúrate de coger el teléfono de vez en cuando para tener interacciones reales con otras personas. Eso te mantendrá cuerdo y te hará trabajar mejor a largo plazo.

Haz algo de ejercicio

Al igual que tu bienestar mental y emocional, debes prestar atención a tu salud física. Sin desplazamientos y con pocas razones para caminar mucho -incluso para comer o ir a reuniones- es fácil volverse muy sedentario. Esto no sólo es malo para tu cintura, sino que puede perjudicar tu rendimiento. Así que asegúrate de levantarte y moverte.

Cada hora -como mínimo- tienes que caminar un poco por la casa. Y como deberías tener más tiempo al día, intenta dar un largo paseo durante la comida o encuentra una rutina de ejercicios en casa que te funcione. La mente no puede ser productiva si el cuerpo se estanca. Haz un poco de ejercicio para que puedas ser lo mejor posible, de la cabeza a los pies.

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